La mente de Mariah se disparó. ¿Qué se permitía a sí misma pensar? ¿El corazón trabajó más despacio? ¿Nueces que todo el mundo sabe que son indigestas? ¿Una dosis de pipermín? ¿Habían asesinado a Maude? ¡Era ridículo! Eso era lo que pasaba por permitir que una nieta se casase con un policía. La culpa era de Caroline. ¡Si hubiera sido una madre un poco responsable no habría permitido que Charlotte hiciera tal cosa! Thomas Pitt no era un marido adecuado. No tenía nada digno de elogio, salvo quizá el porte.

Pero si alguien como Pitt podía resolver un crimen, sin duda Mariah también podía resolverlo. ¡No iba a ser más listo que ella el hijo de un guardabosques que tenía la mitad de su edad!

Y si Maude Barrington había sido asesinada, entonces Mariah Ellison buscaría al culpable y lo llevaría ante la justicia para que respondiera de sus actos. Maude podía haber sido una mujer absurda, y una completa molestia, pero existía una cosa que era la justicia.

Mariah notó como si la luz y el calor desapareciesen, para dejar lugar a una clase de pesadez que no acertaba a comprender.

– No deberías escribirles -dijo con firmeza a Caroline-. Es algo demasiado horrible y repentino para ponerlo en una carta, cuando parece ser que viven tan cerca. Snake, ¿no? O algo así.

– Snave -le corrigió Caroline-. Sí. Está a cinco o seis kilómetros. En el interior de la marisma. ¿Cree que debería ir yo a contárselo? -Su rostro se tensó-. Sí, claro tiene razón.

– No -se apresuró a decir Mariah-. Estoy de acuerdo en que hay que hacerlo personalmente. Al fin y al cabo, era su hermana, a pesar de como la trataba. Tal vez ahora se sentirán abrumados por la culpa. -Pensó que aquello era muy improbable. Era obvio que no tenían vergüenza-. Pero iré yo. Tú tienes que hacer muchos preparativos para Navidad, y Joshua te echaría de menos. Y además creo que en realidad yo pasé más tiempo con Maude que tú. Podría ser de algún consuelo informarles un poco de sus últimas horas.



27 из 101