
¿Cuál era el motivo? ¿Quién de aquella cómoda habitación, donde rugía el fuego, donde tomaban el té en bandeja de plata sentados en mullidos sofás, no había querido a Maude en aquella casa? ¿Y por qué el resto lo había permitido? ¿Eran todos culpables de algo? ¿Eran tan terribles los secretos que guardaban que estarían dispuestos a matar por ocultarlos? Parecían perfectamente inofensivos, incluso corrientes. ¡Santo cielo, qué perversidad podía ocultarse tras una apariencia amable y buena como un pedazo de pan!
Más tarde, una doncella guió a Mariah hasta el dormitorio que estaba libre. Era un cuarto agradablemente amueblado, con una cama con dosel, pesados cortinajes de brocado granate, otra alfombra turca roja y muchos muebles de roble tallado. Un precioso aguamanil con flores pintadas contenía agua fresca. Había un barreño a juego para lavarse y en el estante, junto a ellos, un montón de toallas para secarse. No había modo de saber si lord Woollard o quien fuera había ocupado recientemente la habitación. Pero aprovecharía la oportunidad para ver cuántas habitaciones de invitados tenían, con el fin de saber si Maude se habría podido alojar en la casa, si su hermana hubiese querido.
Mariah caminó de puntillas por el pasillo, con la sensación de ser una ladrona furtiva, y abrió con cuidado las puertas de las otras dos habitaciones. Ambas eran dormitorios y en aquel momento estaban libres. La falta de espacio había sido una flagrante mentira.
Regresó a su propia habitación con manos algo temblorosas y las rodillas flojas. Se sentó y entonces se le ocurrió otra idea. Abrió el armarito que estaba junto a la cama, donde encontró agua de lavanda, un frasco con un par de dosis de láudano, ¡y una botella llena de pipermín! El tapón estaba fuertemente encajado, pero más revelador que eso era la película de polvo que la recubría. ¡Era evidente que la habían comprado antes de que Maude se fuera de la casa! ¡Aquello daba otro cariz a la única dosis de Maude! ¿Habría contenido alguna otra sustancia, enmascarada por el fuerte sabor de la menta? ¿Y las nueces de macadamia se las dieron para que Maude sintiera la necesidad de bebería?
