-Recogí mi pelo en un montón marrón y me debatí entre hacerme un moño, una trenza o simplemente recogérmelo con una goma para que no me cayese sobre la cara. Opté por la trenza. Hacía que me sintiera artista e intelectual. Mientras dividía el pelo en mechones, mis ojos dieron con el retrato de estudio enmarcado de mi madre que ella misma me había regalado en mi último cumpleaños con un informal: «Dijiste que querías uno». Mi madre, que se parece mucho a Lauren Bacall, mide casi uno setenta, es elegante hasta la médula y arquitecta de su propio imperio inmobiliario. Yo mido uno cincuenta, llevo unas grandes gafas redondas de pasta y he cumplido mi sueño de infancia de convertirme en bibliotecaria. Y me puso el nombre de Aurora, aunque para una mujer bautizada a su vez como Aida, Aurora no debería resultar demasiado ultrajante.

Por sorprendente que parezca, adoro a mi madre.

Suspiré, como suelo hacer cuando pienso en ella, y terminé de recogerme el pelo con la velocidad que da la práctica. Comprobé mi reflejo en el gran espejo de pared: pelo marrón, gafas marrones, ojos marrones, mejillas rosas (artificial) y buena piel (real). Como a fin de cuentas era noche de viernes, me deshice de mi ropa de trabajo, una blusa sencilla y una falda, y opté por una cómoda camiseta de tirantes y unos pantalones holgados negros. Decidí que no era lo bastante festivo para William Herbert Wallace y me puse un lazo amarillo en el nacimiento de la trenza, a juego con el jersey que completaba el conjunto.

Una mirada al reloj me indicó que había llegado el momento de irse. Me pinté un poco los labios, cogí el bolso y troté escaleras abajo. Paseé la mirada por la zona que hacía las veces de guarida, comedor y cocina que ocupaba la mitad de la planta inferior de la casa. Estaba impoluta; odio volver a casa y encontrármela hecha una leonera. Me hice con mi cuaderno de apuntes y localicé las llaves mientras recitaba los hechos del caso Wallace. Había pensado en fotocopiar las borrosas fotografías del cuerpo de Julia Wallace para repartirlas y mostrar el escenario del crimen, pero pensé que quizá sería sensacionalista y, sin duda, irrespetuoso para con la señora Wallace.



2 из 172