Pansy, un caniche, nunca iba más allá de unos metros, así que no había peligro de hacerle daño. Pero se asustaría con la bomba y el señor y la señora Cole perderían los estribos. ¡Que era lo más interesante de todo aquello!.

A Henry y a William les caían mal los señores Cole, ya que sabían lo que pensaban de ellos y del resto de huérfanos. El matrimonio había hecho una petición para que todos los orfanatos se pusieran juntos. “Para juntar todos los problemas en un único lugar”. El matrimonio era desagradable incluso con Erin, lo cual era impensable.

Henry y William no siempre hacían lo que Erin quería, pero ella era quien les daba los mejores abrazos de todo el personal del orfanato. E incluso cuando hacían las peores gamberradas, ella simplemente daba un suspiro, se pasaba la mano por el pelo y les decía: “¿Qué voy a hacer con vosotros, gamberros?”.

Además, el caniche Pansy solía ladrar tanto que despertaba muchas noches al bebé, y una vez que Henry metió la mano a través de la valla, solo para decirle hola, le había mordido.

Por lo tanto, tenían que deshacerse del matrimonio Cole antes de que Erin se enfadara más, o antes de que Pansy mordiera a otra persona. Y la única manera de que se marcharan era que pensaran que su caniche estaba en peligro. Y por eso lo de la bomba, el artefacto que habían aprendido a construir en el colegio, espiando a los chicos mayores.

Pero entonces…

Bien, Henry estaba metiendo la bomba en la zapatilla que estaba sujetando William. Pero, como no cabía bien, Henry se puso nerviosos y la zapatilla se le resbaló.

La bola llena de cerillas y petardos cayó pesadamente al suelo y se enrolló en la cortina que había al lado de la cama.

Henry y William se miraron horrorizados y se fueron a refugiar bajo la cama.

La explosión hizo vibrar toda la casa. Las luces se encendieron inmediatamente, accionadas por la alarma y se oyó cómo se rompía un cristal del balcón. El olor a humo entró en la cocina y saltó la alarma de incendios del pasillo.



5 из 111