
– Los judíos -comenzó Haj Amin- han alterado la vida de Palestina hasta tal punto que si no los frenamos acabarán con los árabes de Palestina. No nos importa que la gente venga de visita a nuestro país, pero el judío llega a Palestina como un invasor. Llega como sionista, como alguien que se ha dejado atrapar por toda la parafernalia de la modernidad europea, la cual atenta contra los conceptos sagrados del islam. Nosotros no estamos acostumbrados a la forma de vida europea. No nos interesa. Queremos que nuestro país continúe siendo lo que era antes de la oleada de judíos. No queremos ningún progreso. No queremos prosperidad. El progreso y la prosperidad son enemigos del islam más auténtico. Y ya hemos hablado demasiado. Con los británicos, conlos judíos, con los franceses. Ahora nos toca hacerlo con los alemanes. Pero de algo estoy seguro, y es que ahora sólo la espada podrá decidir el destino de este país. Si la política de Alemania consiste en dar apoyo al sionismo, sepan lo siguiente: nuestra política consistirá en aniquilar a todos los sionistas y a aquellos que defiendan su postura.
»Pero no he venido aquí a amenazar a su Führer, herr Eichmann. Alemania no es un país imperialista como Gran Bretaña. Jamás ha perjudicado a ningún estado árabe o musulmán. Durante la guerra se alió con el Imperio otomano. Yo mismo serví en el ejército otomano. Hasta ahora Alemania sólo ha luchado contra nuestros enemigos imperialistas y sionistas. Los franceses. Los británicos. Los rusos. Los americanos. Razón por la que su gente cuenta con nuestra gratitud y admiración. Lo único que deben hacer es dejar de mandarnos judíos, herr Eichmann.
