
Mamá me mira y la expresión que ve en mi rostro derrite su corazón, lo ha hecho siempre, desde que tengo memoria. Ella está de mi parte, soy consciente de ello todo el tiempo.
– Tienes tanto que ofrecer, Valentine. No quiero que fracases, ¡eres una ganadora! ¡Eres graciosa! -Mi madre me da un gran abrazo-. Ahora, déjame verte. -Mamá pone las manos en mi cara-. Eres totalmente original. Tus grandes y hermosos ojos castaños tienen la distancia de separación exacta. Tus labios, gracias a Dios, vienen del lado de mi familia. Los labios de los Roncalli son tan delgados que necesitan velero para masticar. Y tu nariz, a pesar de lo que dijo Nancy hoy…
– Mami, estoy bien.
– Fue maleducada, pero me mordí la lengua, porque hay dos tipos de personas con las que nunca debes discutir: los artistas del maquillaje y los fontaneros. Ambos te pueden arruinar. Y tu nariz es perfecta. Tienes un puente suave, que es adorable de perfil, y es recto, mientras que el mío tenía una protuberancia.
Me sorprende que mi madre aluda a «la operación».
– ¿La tenía?
Ni siquiera había visto su antigua nariz. Sólo existe una fotografía de mamá con su vieja nariz: es una foto del grupo de francés de su instituto; su cabeza es tan pequeña que es muy difícil verla.
– Ah, sí, tenía una horrenda protuberancia, pero ¿sabes?, yo veía esa protuberancia tal y como era, un fallo imprevisto que podía arreglarse. Hay cosas en la vida que se pueden arreglar, así que las arreglas y pasas a lo siguiente.
– ¿Quieres decir que necesito cirugía de nariz?
– No la tocaría. Además, una persona alta puede llevar esta nariz. Así que agradece que obtuvieras toda la altura que había en la familia.
