
2.- Abandonar los estudios
El amanecer anunciaba un día tan caluroso y húmedo como el anterior. Intento hacer ejercicio cuatro veces por semana. Me había saltado los dos días anteriores con la esperanza de que pasara la ola de calor, pero decidí que debía salir esa mañana. Cuando los treinta son un grato recuerdo, cuanto más tiempo pasas sin hacer ejercicio, más te cuesta arrancar de nuevo. Además, tengo muy poca fuerza de voluntad, y prefiero hacer ejercicio antes que hacer régimen, y correr me ayuda a mantenerme en forma. No es que me apasione, especialmente en mañanas como ésta…
Los 500 dólares que me dio John Thayer la noche anterior me animaron bastante, y me puse los pantalones cortos y la camiseta con una sonrisa. El dinero me ayudaba a olvidarme del calor. Corrí unos 7 kilómetros sin mucho esfuerzo alrededor del lago y del puerto de Belmont y volví a mi pisito de Halsted. Sólo eran las ocho y media y ya estaba sudando a mares. Bebí un gran vaso de zumo de naranja y preparé café antes de ducharme. Tiré la ropa sudada en una silla y dejé la cama sin hacer. Tenía trabajo y no me sobraba el tiempo. Además, ¿quién iba a verla?
Mientras tomaba café y arenque ahumado, pensaba la manera de abordar a Peter Thayer acerca de su novia desaparecida. Si la familia del chico no la aceptaba, seguramente a Peter le sentaría mal que su padre contratara a un detective privado para buscarla. Tendría que hacerme pasar por alguien relacionado con la universidad. ¿Una compañera de clase que quería pedirle apuntes? Soy demasiado vieja para parecer universitaria, ¿ysi Anita no se había matriculado en el trimestre de verano? Podría trabajar en una revista alternativa y buscar a Anita para pedirle que escribiera algo. Un artículo sobre sindicalismo… Thayer dijo que Anita presionaba a Peter para que se hiciera sindicalista.
