
– Pues- entonces estaría perdiendo el tiempo -le había dicho Helena riendo-. Hagamos ese viaje. Me gustaría conocer Venecia.
Ahora por fin estaba viéndola, aunque no del modo que había esperado.
– Deberíamos haber venido juntos -le dijo a Antonio, y con esas palabras se despertó.
Al principio no sabía dónde estaba. Después vio el alto techo pintado, elaboradamente decorado con querubines y el exótico mobiliario que bien podría haber salido del siglo xvm. Al salir de la cama, se puso una bata, abrió la ventana y al instante se vio bañada por una deslumbrante luz.
Fue como entrar en un nuevo universo, brillante, mágico, que la dejó embelesada. El agua que fluía delante del edificio estaba repleta de barcas. Los embarcaderos estaban abarrotados de gente y allí donde mirara había actividad.
Una ducha la devolvió por completo a la vida y ya estuvo lista para salir y explorarlo todo. Eligió una ropa elegante, pero funcional, teniendo especial cuidado a la hora de seleccionar los zapatos.
– Las piedras de Venecia son las más duras del mundo -le había dicho Antonio-. Si vas a caminar, y eso tienes que hacerlo porque no hay coches, no lleves tacones.
Para calmar al fastidioso fantasma de Antonio, se decantó por un par de zapatos planos que quedaban bien con los pantalones de cadera baja rojo vino y la blusa blanca. Peinó su maravilloso cabello hacia atrás haciendo que le cayera por la espalda. Después se levantó y se puso ante el espejo para dirigirse una mirada crítica.
Arreglada, ligeramente solemne, nada que acaparara la atención de los demás. Bien.
Desayunar en su habitación sería demasiado aburrido, de modo que bajó al restaurante para darse un banquete.
Ese era uno de los placeres de su vida, podía comer lo que quisiera sin engordar. Después de disfrutar al máximo, fue hacia el mostrador de información y pidió unos panfletos con información sobre la ciudad. Los asuntos serios podían esperar mientras se divertía un poco. El joven que había tras el mostrador le preguntó muy educadamente si había ido a Venecia por alguna razón en especial.
