Se situó a un lado de la multitud y se alejó de ellos disimuladamente; ahora estaba sola y podía pararse a como en otro universo, uno donde el arte más deslumbrante se practicaba con una habilidad casi natural.

Finalmente pensó que debía reunirse con el grupo. Estaba abajo, en las escaleras, y para llegar hasta ellos tenía que pasar por delante de una puerta.

La puerta estaba entreabierta y pudo ver a un hombre hablando por teléfono con un tono agresivo y enfadado. Pasó por delante sin que la vieran y habría comenzado a bajar las escaleras si no se hubiera detenido en seco al oír su propio nombre.

– Signora Helena Veretti, supongo que es así como debemos llamarla, por mucho que me cueste aceptarlo.

Lentamente retrocedió hasta que pudo volver a ver al hombre. Estaba de espaldas a ella, pero de pronto se volvió y le hizo dar un brusco salto hacia atrás.

Salvatore Veretti… Podía equivocarse, ya que sólo lo había visto en una vieja fotografía.

Pero en lo que no se equivocaba era en lo que estaba oyendo.

·No sé por qué aún no ha llegado. He venido a Larezzo para preguntar si alguno de los empleados sabe algo de ella, pero todos juran que no ha estado por aquí.

Ahora se alegraba de haber aprendido el dialecto veneciano ya que sin él no habría entendido ni una palabra.

·No me preguntes qué le ha pasado a esa estúpida, aunque tampoco importaría si no fuera porque no me gusta que me hagan esperar. Cuando llegue, estaré listo. Sé qué esperar, una señorita astuta y aprovechada que se casó con Antonio para echarle mano a su dinero. A él pudo engañarlo, pero a mí no me engañará. Si cree que va a hacerse con el control aquí, está equivocada. Y si cree que no sé qué clase de persona es, está más equivocada todavía.

Hubo una pausa durante la cual Helena entendió que al otro lado de la línea alguien intentaba hablar también… aunque no logró hacerlo por mucho tiempo.

– No es problema. No sabrá lo que vale Larezzo y aceptará cualquier cosa que le ofrezca. Si no, si está tan loca como para quedarse con la fábrica, entonces la presionaré y acabaré comprándosela por una miseria. Sí, eso es jugar sucio, ¿y qué? Es el modo de obtener resultados y éste es el resultado que estoy empeñado a conseguir. Luego te llamo



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