– ¿Sabes cocinar?

– No, a menos que cuentes preparar una tostada hasta dejarla negra. Pero mi hermana, sí. Probablemente, si me pusiera de rodillas y me ofreciera a lavarle el coche uno o dos años, me haría los brownies.

– ¿No tienes novia o esposa a la que le guste cocinar?

Quería saber si estaba libre.

– Jamás he tenido esposa, y no hay ninguna novia en la actualidad. ¿Y tú?

– Ni esposa ni novia -se burló ella-. Tampoco marido o novio.

Jackson soltó el aire que no se había dado cuenta de que había contenido. Si estaba libre, sólo podía llegar a la conclusión de que la población masculina de Atlanta necesitaba gafas.

Antes de que pudiera contestar, ella devolvió su atención a la palma de la mano.

– Y ahora esta… -pasó la yema por la línea superior de la palma-… esta es la Línea del Corazón. La posición y extensión de esta línea, combinada con tu pleno Monte de Venus, indica que tienes una naturaleza apasionada y sensual -lo miró a los ojos-. Que eres un amante generoso, atento y afectuoso.

Lo recorrió otra descarga de calor. Quizá hubiera estado así de excitado en algún momento de su pasado, pero maldita sea si podía recordar cuándo.

– Una declaración muy provocativa -murmuró. Invirtió la situación, le tomó la mano y pasó las yemas de los dedos sobre la palma de ella, acariciándola del mismo modo-. Parece que también tu Monte de Venus es pleno -musitó, apretando con gentileza la piel-, y tu Línea del Corazón es casi idéntica a la mía -la miró a los ojos-. Plantea la pregunta interesante de qué podría pasar si dos naturalezas tan apasionadas y sensuales se unieran.

Los ojos de ella se oscurecieron.

– Una pregunta interesante, desde luego -convino con suavidad. Luego, con sonrisa picara, se soltó la mano-. Pero ésta es tu lectura.

Él se reclinó en la silla y extendió los dedos sobre la tela de la mesa.

– Entonces, por favor, dime más, Madame Omnividente. Soy todo tuyo.



15 из 126