El ascensor se detuvo. Bliss salió; él también. Bliss se fue hacia un lado. Él tomó la dirección opuesta. Era un hotel grande. La joven rezó por que esa fuera la última vez que lo viera. Entró en su habitación y se quitaba el reloj, como paso preliminar para darse un baño, cuando el teléfono que estaba en la mesita junto a la cama empezó a sonar.

– ¿Bueno? -descolgó y, con alegría y sorpresa, reconoció a voz de su hermana.

– Apuesto a que ibas a llamarme ahora mismo, ¿verdad? -inquirió Erith con severidad fingida.

– ¡Erith! -exclamó Bliss-. Qué bueno que me llamas… ¿Cómo supiste que yo estaba aquí?

– Dom supuso que estarías en el hotel que te recomendamos, cuando yo llamé a papá y él me informó que hacía una semana que tomaste el avión para venir a Perú.

– Hay tanto que ver -comentó Bliss y se sintió un poco culpable al pensar que tal vez sí debió llamar a su hermana hacía unos días-. ¿Cómo está Dom?

– Muy bien -murmuró Erith con suavidad.

Tuvieron una larga conversación. Erith le contó que su padre y su madrastra estaban bien en Inglaterra y Bliss le relató lo que había visitado desde su llegada a Perú. Bliss le preguntó cómo iban las cosas en su nueva vida, pero, por el tono de voz de su hermana, antes que ésta le contara cualquier cosa acerca del maravilloso hombre con quien se había casado, supo que era muy dichosa.

Eso hizo que Bliss afirmara su resolución de interferir en su luna de miel y que contuviera los deseos de ver a su hermana. Entonces, Erith le dijo que ella y Dom irían a recogerla al día siguiente en el aeropuerto de Cuzco.

– Bueno, Erith, mañana no pienso ir a Cuzco -señaló Bliss.

– Pero, Bliss…

– Es que primero tengo muchas cosas que ver aquí -insistió Bliss, intuyendo que su hermana, quien siempre la protegió mucho desde la muerte de su madre, a pesar de ser sólo un año mayor que ella, sería difícil de convencer. Claro que iré a verte -en ese momento, Bliss sintió un cosquilleo en la garganta y tuvo que tragar saliva para no toser-. Sin embargo, primero me gustaría ir a Arequipa… y si es posible también quiero ir a Nazca -se interrumpió para toser. Erith intervino y parecía bastante alarmada.



11 из 126