
Volvió a mirar el paisaje y se preguntó si él había insinuado que se quedaría a su lado durante el resto del día. Y al pensarlo, se dio cuenta de que eso sería algo que le gustaría mucho.
Durante la siguiente media hora, Bliss gozó la escena totalmente rural que veía por la ventana, aunque a veces pensaba en el hombre que estaba sentado a su lado. Aún no sabía en dónde vivía él en Perú y nunca lo sabría si no se lo preguntaba a su hermana. Eso no era muy importante, mas se preguntó si la razón verdadera por la que Quin estaba haciendo ese viaje era porque no quería volver a su casa. Tal vez su ex novia Paloma vivía en la misma región costera y quizás él ansiaba tener algo de distanciamiento de ella, debido a que fue rechazada su propuesta de matrimonio Claro que recordó que Quin había asegurado que esperaba nunca más volver a ver a su amada Paloma.
Lo cual implicaba que Paloma no podía vivir cerca de la casa de Quin. Bliss se preguntó entonces cuál era el verdadero motivo por el cual Quin decidió ir a Machu Picchu ahora… ¿o acaso esa fue siempre su intención? Sin embargo, él no se lo mencionó la noche anterior cuando ella le anunció que iría a visitar las ruinas. Tal vez, como todo el mundo, no podía trabajar sin descansar, y Quin había decidido matar su tiempo libre… y quizá al mismo tiempo perder algo de la soledad en su corazón en ese lugar tan popular. Bliss frunció el ceño cuando otra cosa se le ocurrió.
– ¿Qué te pasa, Bliss -preguntó Quin de pronto y la chica se dio cuenta de que la había sorprendido en el momento en que no estaba muy contenta con lo que creía que eran las razones de Quin para hacerle compañía.
– Me preguntaba… -apartó la vista de las cristalinas aguas de un río junto al cual viajaban-. ¿Cómo se llama ese río? -explicó, pues su orgullo decretó que no le revelara la verdad… que ella aún no había dilucidado.
– Es el río Urubamba -le informó, mirándola con fijeza.
