
– No jodas, tú, que hoy es domingo. Mira, chico, mira, hoy pichean Valle y el Duque, esto es pan comido… -dijo y lo interrogó con la mirada-. No, mentira, tú vas a hacer otra cosa.
– Ojalá -suspiró el Conde, que odiaba la placidez de las tardes de domingo. Siempre le pareció que la mejor metáfora de su amigo escritor Miki Cara de Jeva era afirmar que alguien es más maricón que un domingo por la tarde, lánguido y calmado-. Ojalá -repitió y se colocó detrás del sillón de ruedas en que vivía su amigo desde hacía casi diez años y lo condujo hasta el cuarto.
– ¿Por qué no compras un pomo y vienes por la noche? -le propuso entonces el Flaco Carlos.
– Salvaje, estoy sin un medio.
– Coge dinero de la mesita de noche.
– Oye, que mañana tengo trabajo temprano -intentó protestar el Conde, pero vio la ruta marcada por el dedo conminatorio de su amigo señalando el sitio del dinero. El bostezo se le ligó con la sonrisa y supo entonces que no había defensa posible: mejor me rindo, ¿no?-. Bueno, no sé, deja ver si vengo por la noche. Si consigo el ron -luchó todavía, procurando salvar algo de su dignidad acorralada-. Voy abajo.
– No compres mofuco, tú -le advirtió Carlos y el Conde, ya en el corredor, le gritó:
– ¡Orientales campeón! -Y corrió para no oír los insultos que se merecía.
Salió al vapor del mediodía con la balanza en la mano y los ojos como vendados. Soy justo, pensó, sopesando el deber y las necesidades perentorias de su cuerpo: el informe o la cama, aunque sabía que el veredicto ya estaba decretado en favor de una siesta tan madrileña como el cocido, se decía cuando doblaba la esquina en busca de la Calzada del 10 de Octubre, pero antes de verla la presintió.
Aquel experimento casi nunca fallaba, cuando subía a una guagua, cuando entraba a una tienda, al llegar a una oficina, incluso en la penumbra de un cine, el Conde lo practicaba y le complacía verificar su efectividad: un sentido recóndito de animal adiestrado siempre guiaba sus ojos hacia la figura de la mujer más hermosa del lugar, como si la búsqueda de la belleza formara parte de sus exigencias vitales.
