Aquella sonrisa podía pagar cualquier sacrificio, incluida la inmolación pública de una siesta. La boca se extendió y el Conde llegó a pensar que no hacía falta el brillo del sol.

– ¿De verdad? -dudó ella un instante, pero sólo un instante-. Salí para ir a echar gasolina, y mira esto -se lamentó, mostrando con sus manos manchadas de grasa la goma herida de muerte.

– ¿Están recios los clanes? -preguntó él, ya por decir algo, y torpemente trató de parecer hábil en el acto de colocar el gato en su sitio. Ella se acuclilló junto a él, en un gesto que deseaba expresar su solidaridad moral, y el Conde vio entonces la gota de sudor que se lanzaba por la pendiente mortal del cuello y se despeñaba entre dos senos pequeños y, sin duda alguna, bien plantados y libres bajo la blusa humedecida por sus transpiraciones. Huele a mujer fatal y saludable, le advirtió al Conde la persistente protuberancia que trataba de disimular entre sus piernas. ¿Quién te viera en esto, Mario Conde?

Una vez más, el Conde pudo comprobar la causa de sus eternos setenta puntos en trabajos manuales y educación laboral. Necesitó media hora para sustituir la rueda ponchada pero en ese tiempo aprendió que los tornillos se aprietan de izquierda a derecha y no al revés, que ella se llama Karina y tiene veintiocho años, es ingeniera y está separada y vive con su madre y con un hermano medio tarambana, músico de un grupo de rock: Los Mutantes. ¿Los Mutantes? Que a la llave de clanes tienes que darle con el pie y que a la mañana siguiente, muy temprano, ella salía en su carro hacia Matanzas con una comisión técnica para trabajar hasta el viernes en la fábrica de fertilizantes, y que sí, muchacho, había vivido toda la vida ahí, en esa casa de enfrente, aunque el Conde llevara veinte años pasando casi todos los días por allí, por esa misma calle, y que una vez leyó algo de Salinger y le parece fabuloso (y él hasta pensó en rectificarla: no, es escuálido y conmovedor). Y también aprendió que cambiar una goma ponchada puede ser una de las tareas más difíciles del mundo.



6 из 197