– No puedo permitir que salga por las calles sin ninguna identificación.

De acuerdo. Y tampoco llevaba encima ninguna tarjeta de crédito, aunque dudaba que pudiera utilizarla. Christopher podría seguirle el rastro.

Tanner le dirigió una sonrisa que no alcanzó en absoluto sus ojos.

– Señora Hilliard, ha sufrido una experiencia traumática. Estoy seguro de que en cuanto esté de nuevo con su padre y con su marido, se sentirá mucho mejor. Dentro de unas semanas, habrá olvidado esta desagradable experiencia.

– Espero que tenga razón. Desgraciadamente, creo que todavía hay muchas posibilidades de que acabe muerta.

Capítulo 2

Tanner contuvo un gemido. No tenía tiempo ni paciencia para enfrentarse a un drama en aquel momento. Quería que Madison Hilliard saliera de su vida para poder concentrarse en lo que era verdaderamente importante. ¡Maldita fuera! ¿Acaso aquella mujer se creía que era el centro del universo?

– ¿No cree que por esta semana ya tiene bastante con el secuestro?

– Esto no es un juego -respondió Madison-. No puede llevarme con mi familia. Lléveme a cualquier otra parte, por favor.

– ¿A una comisaría, por ejemplo?

Madison consideró esa opción.

Curiosamente, Tanner no pareció sorprendido cuando ella sacudió lentamente la cabeza. Seguramente la policía no era la clase de público que pudiera tener algún interés en ella. Ellos tampoco le seguirían el juego. Tanner la miró con los ojos entrecerrados, preguntándose si en su familia serían frecuentes los problemas mentales.

Madison dio un paso hacia él.

– Ha sido Christopher el que me ha secuestrado. Me atacaron y me drogaron estando en mi casa. No pude ver a nadie, pero reconocí su reloj antes de perder la conciencia. Es un reloj inconfundible, un modelo único.



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