
– Sí. Ya sabes que me lleva siempre a la reunión de la Asociación de Progreso -replicó con naturalidad-. ¿Por qué?
– No vas a salir con él, ¿verdad? Quiero decir, salir para una cita o algo así.
– No, por supuesto que no -su madre frunció el ceño-. ¿Qué te hace preguntar eso?
– ¡Oh, nada!
– Niall, ¿cuál ese problema? -preguntó con delicadeza Shea.
– Es sólo que no creo que me guste verte con David, bueno, ya sabes. Quiero decir, que él está bien y supongo que es un poco… llorón.
– Vamos, eso no me parece un cumplido.
– Depende de cómo lo mires, mamá. Pero es un poco enclenque y… -Niall alzó la vista y miró con seriedad a su madre-. Supongo que lo que quiero decir es que no me parece lo suficiente bueno para ti.
– Oh -Shea se tragó una carcajada-. ¿De verdad? ¿Y quién, en tu opinión, jovencito, es lo suficiente bueno para tu madre entrada en años?
Niall sonrió de nuevo.
– Tom Cruise.
Entonces ya no pudo contener la carcajada.
– El señor Tom Cruise tendría algo que objetar a eso.
– ¿Y qué te parece alguien como el padre de Pete entonces? -intentó Niall de nuevo-. Él le lleva a Pete a pescar y cosas así.
– También ahí hay un pequeño problema -Shea puso una mueca-. Pete tiene también una madre encantadora.
– Supongo que sí -suspiró de nuevo-. ¿Pero es que los buenos ya están todos pillados? -preguntó con el mismo tono de su abuela.
Shea le pasó una mano por el pelo y se agachó para besarlo en la mejilla.
– Los rumores dicen que por desgracia es así -dijo con una sonrisa-. Si llego a casa tarde, te veré por la mañana, ¿de acuerdo?
– Claro. Que lo pases bien.
– ¿En una reunión? -sonrió con escepticismo-, pero para volver al tema de los buenos, en la remota posibilidad de que viera a alguno, intentaré no dejarlo escapar.
Niall soltó una carcajada y levantó los dos dedos con el signo de la victoria.
Shea seguía sonriendo cuando subió al coche de David.
