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La mayoría de los chistes pierden la gracia de tanto repetirlos, pero algunos se convierten en viejos amigos que provocan una sonrisa cada vez que se recuerdan. Para Don Halifax, uno de ellos era un comentario que Conan O'Brien había hecho hacía décadas. Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones acababan de anunciar el nacimiento de su hija.
—Enhorabuena —dijo O'Brien—. Y si la niña sale a su madre, en este mismo instante su futuro marido tiene cuarenta y tantos años.
Entre Don y Sarah no existía esa diferencia de edad. Ambos habían nacido en 1960 y habían pasado la vida juntos. Los dos tenían veintisiete años cuando se casaron; treinta y dos cuando nació Carl, su primer hijo, y cuarenta y ocho cuando…
Mientras Don estaba allí de pie, contemplando a Sarah, recordó aquel momento y cabeceó asombrado. Había sido noticia de primera plana, en una época en la que todavía existían las primeras planas, en el mundo entero. El 1 de marzo de 2009 se recibió un mensaje de radio de un planeta que orbitaba la estrella Sigma Draconis.
El mundo se hizo preguntas sobre el mensaje durante meses, tratando de encontrar sentido a lo que habían dicho los alienígenas. Y entonces, finalmente, Sarah Halifax había descubierto lo que querían decir y había sido ella quien había dirigido el equipo redactor de la respuesta oficial que se envió en el primer aniversario de la recepción de la señal.
El público se había mostrado en principio ansioso de más noticias, pero Sigma Draconis estaba a 18,8 años luz de la Tierra, lo que significaba que la respuesta no llegaría allí hasta 2028 y, cualquier respuesta que los dracos pudieran dar no llegaría de vuelta hasta octubre de 2047, como muy pronto.
Y unos cuantos programas de televisión y webs de noticias habían emitido diligentemente unos cuantos reportajes el otoño anterior advirtiendo que la respuesta podía recibirse «un día de éstos». Pero no había sido así. No había llegado en octubre, ni en noviembre, ni en diciembre, ni en enero, ni…
