
— Su primera cuestión es demasiado amplia, mientras que a la segunda no hay nada que contestar. Venus se esconde bajo una gruesa capa de nubes que nunca se disipan. Todos nuestros conocimientos se refieren únicamente a las capas superiores de su atmósfera. Nadie ha visto jamás la superficie del planeta y nadie sabe a qué se parece. Las hipótesis y suposiciones, aunque tengan utilidad para el desarrollo de la ciencia, no pueden confundirse con la certeza.
— ¿Pero, qué es lo que supone la ciencia?
— Las suposiciones basadas en los datos se llaman «hipótesis de trabajo». Le enumeraré los datos que tenemos respecto a Venus, pero es dudoso de que haya algo nuevo. Se encuentra a unos ciento ocho millones de kilómetros de distancia del Sol, es decir, casi cuarenta y dos millones de kilómetros más cerca que la Tierra. En el espacio, es nuestra vecina más próxima, sin contar a la Luna y a algunos asteroides. La «velocidad orbital» es casi igual a treinta y cinco kilómetros por segundo. El tiempo durante el cual Venus realiza una vuelta entera alrededor del Sol, o sea un año de Venus, es igual a 0 unidades con 62 centésimos del año terrestre, o sea cerca de 7 meses y medio. El radio del planeta es de 97 centésimos del radio de la Tierra y por lo tanto su diámetro tiene sólo 557 kilómetros menos que el de la Tierra. Ambos planetas son muy parecidos en cuanto a medidas. Todavía no se conoce con exactitud el tiempo de rotación de Venus sobre su eje, o mejor dicho, la duración de su día. Es una cuestión que hemos de solucionar aquí. Los astrónomos se inclinan a suponer que la fuerza de las mareas producidas en Venus por el Sol, frena poderosamente su rotación y que un día de ese planeta es probablemente igual a algunas semanas nuestras; pero eso no puede decirse con seguridad. Gracias a su proximidad al Sol Venus recibe más luz y calor que la Tierra, y el promedio de su temperatura es más alto que el de la Tierra.
