— Si voláramos hacia la Luna en línea recta, la alcanzaríamos en 3 horas 53 minutos pero nuestro camino será casi perpendicular al eje Tierra-Luna. A la Luna ni la veremos de cerca, podrá usted admirarla a una distancia aún mayor de la habitual.

— ¡Qué lástima!

— Pero en cambio verá el lado que generalmente no vemos desde acá.

— Gracias a usted — le dije —, el mundo entero sabe que el lado invisible de la Luna en nada difiere del visible; pero, naturalmente, sería muy interesante cerciorarse con los propios ojos. Permítame preguntarle algo.

— ¡Cómo no!

— Usted dijo que, de paso hacia Marte, quiere dar un vistazo a Venus. No lo entiendo.

— ¿Qué es lo que no entiende?

— Cómo alcanzar a Venus en camino hacia Marte si sus órbitas están en direcciones opuestas a la Tierra.

— Su perplejidad sería comprensible si los planetas fueran inmóviles, pero se mueven y a velocidades diferentes. Suele ocurrir que ambos, es decir Venus y Marte, se encuentran de un mismo lado de la Tierra. Para que usted entienda más claramente nuestro derrotero, se lo dibujaré en el papel.

Tomó un lápiz e hizo rápidamente varios círculos. Aunque los hacía sin compás, salieron muy parejos. Conservé el dibujo como recuerdo.

— Vea — dijo Kamov—; el punto en el centro de este pequeño círculo, representa al Sol. La primera circunferencia, es la órbita de Venus. Entre ella y el Sol está el planeta Mercurio, pero no introduzco su órbita porque no la necesitamos. La segunda circunferencia es la órbita de la Tierra y la tercera, la de Marte. Si yo mantuviera la escala correcta sería imposible representar a los planetas en esta hoja de papel, pero esto no es un mapa sino un esquema. Los circulitos que marco con un «1» corresponden a la posición de los planetas en el momento de nuestro despegue. El movimiento de todos los planetas en su órbita tiene la misma dirección de derecha a izquierda. Desde el circulito que representa a la Tierra señalo nuestra ruta con una línea de puntos. ¡Así! En este punto encontramos a Venus.



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