Respecto a la violación, no se habían hallado rastros de semen, cosa más habitual de lo que cree la gente. Quizá Shorty había usado un condón, o no había eyaculado. Para mí eso no era más que un punto simplemente académico. Consideré la muerte de Kamareia como un crimen del odio en el sentido más llano de la expresión, es decir, un crimen que era consecuencia de este sentimiento. Según mi opinión, Stewart había violado a Kamareia porque era ésa una de las tantas maneras de hacerle daño.

Por otra parte, tampoco se pudo recuperar ADN. Otra clase de pruebas, como las de pelos o fibras, eran discutibles, ya que Stewart había estado trabajando en el lugar durante dos semanas. Tampoco se halló nada en las uñas de Kamareia. Estaba claro que había sido sorprendida y atacada tan violentamente que no pudo oponer resistencia.

El núcleo del caso era la declaración de Kamareia, una declaración en trance de muerte. Cuando el juez recusó esta prueba, el resto se vino abajo como un castillo de naipes. El juez no encontró motivos para seguir adelante con el juicio, de modo que lo peor que le pasó a Royce Stewart fue que le retiraron su permiso de conducir debido a un accidente en nada relacionado con el caso.

– ¿Sarah?

Las puertas de la sala de audiencias se habían abierto silenciosamente.

– ¿Estás lista? -me preguntó Jane O'Malley.

– Sí -dije.

Capítulo 3

Aunque O'Malley me había dicho que ese día las declaraciones de testimonios se sucedían con más rapidez de la esperada, me tomé mi tiempo para reconstruir mi parte en la historia. Cuando volví a comisaría, ya eran más de las cinco. Vang estaba todavía detrás de su escritorio, al teléfono, para variar. Debía de estar esperando la comunicación, porque se limitó a apartar un poco el auricular y anunciarme que mi marido había pasado a buscarme.



26 из 271