
– Imagino que tendrán que verse de alguna manera.
– Tenemos un número de teléfono, pero se trata de un servicio de abonados ausentes. Se puede llamar las veinticuatro horas del día y siempre hay una operadora de servicio. El suele llamar regularmente. Cuando salimos, por ejemplo, llama cada media hora.
Ella me dio el número que anoté en mi agenda. Le pregunté donde guardaba el auto. No lo sabía. ¿Se acordaría de la matrícula?
Negó con la cabeza.
– Nunca presto atención a ese tipo de cosas. Tiene un Cadillac.
– Sorprendente. ¿Qué sitios frecuenta, habitualmente?
– No lo sé. Si quiero verlo le dejo un aviso. No voy por ahí buscándole. ¿Me pregunta si hay algún bar que frecuente? Va a muchísimos sitios, pero nunca asiduamente.
– ¿Qué tipo de actividades suele hacer?
– ¿Qué quiere decir?
– Si asiste a los partidos de béisbol, si apuesta. ¿Qué es lo que hace consigo mismo?
Hizo una pausa para estudiar la pregunta.
– Hace muchas cosas diferentes.
– ¿Como qué?
– Eso depende de la persona con la que está. A mí me gusta ir a los clubes de jazz, de manera que si está conmigo ahí es a donde vamos. Y es a mí a quien llama si quiere disfrutar de un espectáculo de ese tipo. Hay otra chica a la que ni siquiera conozco, pero sé que asisten a conciertos. Música clásica, Carnegie Hall y demás. A otra, a Sunny, le encantan los deportes y él la lleva a los partidos de béisbol.
– ¿Cuántas niñas tiene?
– Ni idea. Tiene a Sunny y a Nan, y ésa a la que le gusta la música clásica. Debe de haber otro par de ellas. Quizás más. Chance es muy reservado, sabe, no habla de sus asuntos.
– ¿Chance es el único nombre que conoce?
– Sí.
– Lleva con él, ¿cuánto? ¿tres años? Y lo único que sabe es la mitad de un nombre, sin dirección y el número de un servicio de abonados ausentes.
