
—Creo que sí.
—Bueno, aquí tenemos algo. Con una evolución desde un auténtico depredador como nuestro amigo Ziller, la respuesta instintiva, probablemente, sea afirmativa, pero…
—¿Qué es eso de las vacaciones?
—Ziller era…
—… lo que él decía. El opuesto exacto. Una vez, las vacaciones aludían al tiempo en que uno se marchaba.
—¿En serio?
—Sí. Recuerdo haberlo oído. Algo primitivo… de la Era de la Escasez.
—La gente tenía que hacer todo el trabajo y crear riqueza para ella misma y para la sociedad, por lo que no podía permitirse pasar mucho tiempo fuera. Así que trabajaba, más o menos, la mitad del día, la mayor parte de los días del año. Y luego tenía unos días libres asignados durante los que podía marcharse, si había logrado ahorrar suficiente intercambio colateral…
—Dinero. La palabra técnica es dinero.
—… entre tanto. Entonces, se iban a pasar el tiempo libre a otro lugar.
—Perdón, ¿es usted comestible?
—¿En serio le estás hablando a la comida?
—No sé. Es que no sé si es comida.
—En las sociedades muy primitivas, ni siquiera tenían eso. ¡Solo tenían algunos días libres al año!
—Pero yo pensaba que las sociedades primitivas podían ser…
—Se refería a sociedades primitivas industriales. Ni caso. ¿Vas a dejar de pinchar eso? Lo vas a estropear.
—¿Pero se puede comer?
—Cualquier cosa que puedas meter en tu boca y tragártela se puede comer.
—Ya sabes a qué me refiero.
—Pues pregunta, idiota.
—Lo acabo de hacer.
—¡Pero no a eso directamente! ¿Dónde está tu recordador, tu terminal, o lo que sea que tienes?
—No, es que no quería…
