
El abogado de Leah iba a celebrar la reunión en la oficina del Estudio de Abogados de los Cary en East Falls. Eso no era nada extraño. Los Cary eran los únicos abogados de la ciudad y ponían su despacho a disposición de cualquier letrado visitante por un precio razonable; una muestra de la típica mezcla de la hospitalidad de una ciudad pequeña y del sentido comercial de una gran ciudad.
Los Cary de East Falls eran abogados muy célebres. Según se dice, incluso estuvieron presentes durante los juicios a brujas que se realizaron en East Falls, aunque los rumores están divididos sobre cuál de las partes defendieron ellos.
En la actualidad, el estudio tenía dos abogados: Grantham Cary y Grantham Cary hijo. El único asunto legal al que me había enfrentado en East Falls tuvo que ver con la transferencia del título de mi casa, un tema que llevó Grantham hijo, quien me invitó a tomar un trago después de nuestro primer encuentro, lo cual no habría supuesto ningún problema si su esposa no hubiera estado en el piso inferior ocupando el escritorio de recepción.
Desde que los Cary eran abogados, siempre habían ejercido su profesión en una mansión colonial monstruosa de tres plantas ubicada en plena calle principal. Yo llegué a la casa a las diez menos diez. Una vez dentro, observé la posición de cada uno de los empleados. Lacey, la esposa de Gratham hijo, se encontraba frente al escritorio del piso principal, y una serie de preguntas corteses me confirmaron que ambos Grantham estaban en el piso superior, en sus respectivas oficinas. Bien. Era poco probable que Leah intentara algo sobrenatural habiendo humanos tan cerca.
