Después de cumplir con el requisito inevitable de dos minutos de conversación trivial con Lacey, me senté en una silla junto a la ventana del frente. Diez minutos después, se abrió la puerta de la sala de reuniones y apareció un hombre con un traje de tres piezas hecho a medida. Apuesto, con el estilo pulcro y artificial de un muñequito Ken. Decididamente, era un abogado.

– ¿Señora Winterbourne? -preguntó al acercarse a mí con el brazo extendido-. Soy Gabriel Sandford.

Al ponerme de pie y mirar a Sandford a los ojos supe con certeza por qué se iba a ocupar del caso de Leah. Gabriel Sandford no era sólo un abogado de Los Ángeles. No, era algo mucho peor que eso.


Una estrategia brillante, cuatro siglos demasiado tarde

Abriel Sandford era un hechicero. Lo supe en cuanto lo miré a los ojos; un reconocimiento visceral e inmediato. Ésta es una peculiaridad específica de nuestras razas. Sólo necesitamos mirarnos a los ojos para que una bruja reconozca a un hechicero y un hechicero reconozca a una bruja.

Las brujas son siempre mujeres y los hechiceros, hombres, pero los hechiceros no son el equivalente masculino de las brujas. Somos dos razas separadas, con diferentes poderes que, no obstante, tienen elementos en común. Los hechiceros puede lanzar hechizos de brujas, pero con una potencia reducida, del mismo modo en que nuestra capacidad para utilizar embrujos de hechiceros es parcial.

Nadie sabe cuándo se originaron los hechiceros y las brujas ni cuál surgió en primer lugar. Al igual que la mayoría de las razas sobrenaturales, han estado aquí desde los inicios de la historia, comenzando con un puñado de personas «dotadas» que se convirtieron en una raza como tal, todavía lo suficientemente poco numerosa como para ocultarse del mundo de los humanos, pero bastantes para formar su propia microsociedad.



20 из 369