Me puse de pie de un salto y vi que Savannah estaba apoyada en la barandilla.

– La señorita Harris está mirando hacia aquí -le pregunté en voz muy baja.

Savannah miró hacia la calle de enfrente.

– Observa a través de las persianas, pero lo único que alcanza a ver es tu trasero.

– Entra en la casa y consígueme algo para envolver esto.

Un momento después Savannah me arrojó una toalla de mano. Una de mis toallas de mano buenas. Vacilé un instante y luego envolví la mano con ella. No era momento para preocuparme por la toalla. En cualquier instante la señorita Harris saldría a su porche para ver mejor lo que ocurría.

– Esto debe de ser obra del hechicero -dijo Savannah-. Leah no sabría cómo hacer algo así. ¿La mano está seca?

No le contesté. Permanecí de pie, con mis dedos temblorosos sujetando el paquete. Savannah extendió las manos por encima de la barandilla para cogerlo. Le hice señas de que entrara en casa y subí deprisa los escalones.

Una vez dentro, arrojé el paquete de la toalla con la mano debajo del fregadero de la cocina y después corrí al baño y abrí el agua caliente. Savannah entró cuando yo me estaba restregando las manos.

– La enterraré más tarde -dije.

– Tal vez deberíamos conservarla -opinó Savannah-. Ya sabes que no es algo nada fácil de hacer.

– No, no lo sé -salté.

Silencio. Por el espejo, vi a Savannah detrás de mí, con una expresión inescrutable y los ojos cerrados.

– No he querido decir… -comencé a disculparme.

– Sé muy bien lo que has querido decir -respondió y luego se dio media vuelta, entró en su cuarto y cerró la puerta. No dio un portazo, sino que la cerró con mucha suavidad.


* * *

La Mano de la Gloria es la herramienta de un ladrón. Según la leyenda, se supone que impide que los ocupantes de una casa se despierten. Algo emparentado con lo delictivo, de eso no cabe duda, pero ni dañino ni peligroso. ¿Acaso Leah se proponía entrar en mi casa esa noche? De ser así, ¿por qué dejar la mano junto a la barandilla del porche cuando todavía no era demasiado tarde? ¿O puso allí esa vela macabra sólo para llamar la atención y causarme más problemas? Eso tampoco tenía sentido. Al colocarla del otro lado de la ventana del frente, lo más probable era que yo la viera y me librara de ella antes de que alguien notara su presencia.



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