Del bosque que se hallaba al otro lado de la carretera habían emergido media docena de hombres a pie. Estaban encabezados por uno a caballo, fornido, con el cabello largo y despeinado, cuyos rizos asomaban bajo un casco de bronce pulido y convergían hacia una gran barba negra y espesa. Cubría su torso con un peto bruñido y se comportaba de manera autoritaria. Sus compañeros, arracimados a su espalda, blandían todo tipo de armas, sobre todo estacas y arcos cargados con flechas, aunque no habían llegado a tensarlos.

La hermana Fidelma ignoraba qué era lo que estaba gritando aquel hombre, pero no le cabía ninguna duda de que se trataba de una orden, y no era necesario adivinar mucho para saber que lo que pretendía era que ella desistiese de su propósito.

Miró al hermano Taran, que a todas luces estaba asustado:

– ¿Quién es esa gente?

– Son sajones, hermana.

Fidelma hizo un gesto de impaciencia:

– Eso lo puedo deducir por mí misma; pero mi conocimiento de su lengua es imperfecto. Debéis hablar con ellos y preguntarles quiénes son y qué saben de este asesinato.

El hermano Taran volvió grupas y llamó al cabecilla con aire contrariado. El hombre fornido del casco sonrió y lanzó un escupitajo antes de dejar escapar una retahíla de sonidos.

– Dice que se llama Wulfric de Frihop, jefe de clan al servicio de Alhfrith de Deira, y que éste es su territorio. Su casa se encuentra tras aquellos árboles. -La voz del hermano Taran reflejaba su nerviosismo, y la preocupación le hacía traducir de forma entrecortada.

– Preguntadle qué significa esto. -Sor Fidelma, por el contrario, hablaba en un tono frío e imperativo al tiempo que señalaba con un gesto el cuerpo del ahorcado.

El guerrero sajón hizo avanzar a su caballo para examinar más de cerca al hermano Taran con aire serio. Entonces su rostro barbudo se abrió en una sonrisa maligna. Sus ojos, muy juntos, y su mirada furtiva recordaron a sor Fidelma a los de un zorro astuto. Él meneó la cabeza, divertido por el tono inseguro de Taran, y contestó tras escupir de nuevo en el suelo con vehemencia.



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