Pensé aconsejarte que lo esquivases, pero era obvio que tu reacción habría sido demasiado lenta.

¿Aún se aleja de nosotros?

Sí. No existe la menor posibilidad de que recuperes tu flecha.

— No pensaba en esto.

Al menos aquel incidente le había entretenido un poco. El diamante no lo comprendía, y le dijo a Faivonen que, de haber muerto en esta ocasión, habría terminado ya con sus aburrimiento. Faivonen no vio ninguna gracia en esta frase, aunque pensó que lo que Beedee intentaba era mostrar emoción humana. De pronto, formuló una pregunta.

— ¿De veras quieres que todas tus predicciones se cumplan y que tus cálculos sean correctos? He oído decir que tu diversión consiste en comprobar las cifras contra la observación. Es como comprobar si estás acertado constantemente, ¿verdad? La vida necesita un poco de salsa.

— ¿Te refieres a los alimentos que dejaste en la Tierra? Ya sé que no es posible realizar alguna investigación sin un poco de riesgo, pero no comprendo cómo el peligro mejora el sabor (si es esto a lo que te referías) del conocimiento o del descubrimiento.

— Estás consiguiendo comportarte como una verdadera máquina observó Faivonen.

Jugar debe reservarse para cuando la suerte está de tu parte. Mi conocimiento de los jugadores humanos es muy limitado, pero siempre me ha parecido uno de sus principales procedimientos la manipulación de la suerte.

Esos no son jugadores. Mira, tú has ganado una apuesta, ya que tu existencia está unida a la mía. Y si no te alegras, es que no estás vivo.

Nunca he presumido de estar vivo — replicó el diamante con énfasis —. Gracias por haberlo olvidado.

Faivonen no supo qué contestar.



15 из 34