— No. ¿Qué intentas conseguir? Tú no has dicho nada de lo que yo debería pagar si ganaras. Y nunca he sabido de ningún jugador que no se refiera primero a sus ganancias.

Repito que no has conocido a un verdadero jugador. Yo me contentaría con haber tenido razón en una discusión contigo. ¿Nunca te desafió Ruta a algo semejante? ¿A formular predicciones, a ver quién tenía razón?

Creí que no querías hablar de ella conmigo. Me pareció que su recuerdo te causaba un gran trastorno emocional.

Esto no es hablar de ella, sino simplemente hacerte una pregunta.

Sí, a veces trató de obligarme a adivinar lo que iba a suceder, pero nunca en forma de desafío formal.

Tengo la impresión de que intentas confundirme. La serie de posibles explicaciones… o mejor, la serie de explicaciones que se me ocurren, es mayor para tu acción que la serie de soluciones posibles al problema de los vientos del valle.

— Ya he pensado qué podrías pagarme. Sólo cesan en estos artefactos. La corrección en tu elección de palabras fue intencionada. Habías planeado la frase mucho antes de que surgiese del altavoz.

Dijiste que esto no te molestaba ni enojaba.

— Pues empieza a fastidiarme. Me recuerda, cada vez que lo haces, que tu cerebro trabaja mucho más deprisa que el mío.

Entonces, lo pararé. No es preciso apostar nada.

— Gracias. Bien, de todos modos voy a hacer una predicción. Yo afirmo que el viento que descenderá por este valle a mediodía dentro de tres días a partir de hoy tendrá una velocidad superior a los setenta y cinco kilómetros hora. ¿De acuerdo?

— Esto se halla muy cerca de la media de mi serie de posibilidades.

¿Cuál es esta media?

— Setenta y siete punto uno cuatro.

Está bien. Creí que era más alto… ¿Quieres engañarme? No serviría de nada. Sin embargo, no te permitiré cambiar los datos si te equivocas.



18 из 34