Cuando ella dijo que se sentía muy desilusionada, Teddy le explicó que su padre estaba cansado y estaría de mejor humor a la noche siguiente.

– Tal como te dije -añadió- esto va a requerir algún tiempo.

– ¿El conocerlo?

– No, el llegar realmente hasta él. Es muy… sabes… al estilo viejo mundo. No podrás creer que aún exista ese tipo de persona.

– Bueno, estoy segura que voy a gustarle.

– Si me gustas a mí, le gustarás a él. No te preocupes. Me he pasado la vida estudiando el manual de instrucciones que me llegó con ese viejo bribón. Puedo decirte lo que va a hacer mucho antes de que ni él mismo lo sepa. Duerme bien para que mañana estés realmente linda. Le gustan las chicas con buen aspecto.

Después que Teddy y su padre hubieron cenado con vituallas de la base, Costa anunció:

– Hablaremos mañana. Ahora voy a ir a casa, a rogar a Dios que me ayude a comprender esta situación. Después a dormir. Necesitaré de toda mi fuerza.

Teddy le acompañó hasta su cuarto, y después llamó nuevamente a su novia.

– Sólo estoy haciendo una comprobación -dijo-. Compruebo que no hayas salido con algún otro. -Se echó a reír.

– ¿Es que algo va mal? -preguntó ella-. Estoy preocupada.

– No, ya se ha ido a la cama. El cansancio del avión. Se está haciendo viejo. Ahora está rezando. No solía hacerlo, al menos yo no lo sabía. Todos los griegos comienzan como ateos y a medida que se hacen viejos se vuelven religiosos y rezan para que Dios los ayude a salir de cada condenada crisis. Y no es que esto sea una crisis.

– Me ha puesto nerviosa, Teddy.

– Tranquilízate. Si se presenta gruñón, recuerda que estás conmigo. No voy a dejar que te suceda nada malo. Ahora, ve… a la cama.

Le envió un beso de buenas noches por teléfono y regresó a la base, sentándose a jugar al Dearler's Choice, que dejó al cabo de una hora, con excusas, con una ganancia de noventa y un dólares.



10 из 450