– Ellos están esperando por usted en el interior, teniente-.

– ¿Fue usted el primero en escena?-

– No, señor. El primero en la escena está adentro, junto con el comandante, el capitán y su esposa. Mi compañero y yo fuimos avisados por el comandante. Mi compañero está en la parte posterior. -

– Está bien. Mi pareja va a llegar en breve. Le detective Peabody-.

– He sido informado, teniente. La voy a hacer pasar. -

No es un novato, pensó Eve mientras esperaba a que la hiciera pasar, el uniformado era a la vez experimentado y duro. ¿Whitney lo había llamado, o fue el capitán?

Miró a izquierda y derecha, y se imaginó que la gente en las casas vecinas estaban despiertos y vigilando la casa, pero demasiado corteses- o estaban demasiado intimidados para salir a ver qué ocurría.

Entró a un vestíbulo fresco y amplio con una escalera central. Flores sobre la mesa, notó, muy frescas. Sólo de un día, tal vez dos. Un pequeño cuenco que contenía algún tipo de pastillas de menta de colores. Todo en colores suaves y cálidos. No había desorden, salvo un par de sandalias de color púrpura brillantes – una debajo y una al lado de una silla de respaldo alto.

Whitney salió de una puerta a la izquierda. Él la llenaba, pensó, con la mayor parte de su cuerpo. Su rostro moreno estaba lleno de preocupación, y captó el destello de tristeza en sus ojos.

Y aún así su voz fue neutra cuando habló. Años de ser un policía lo mantuvo recto.

– Teniente, ya que estamos aquí. Si puede tomar un momento antes de subir a la escena. -

– Sí, señor.-

– Antes de hacerlo, voy a darle las gracias por aceptar este caso.- Cuando ella dudó, estuvo a punto de sonreír.

– ¿Si se lo hubiera puesto a su elección, lo habría tomado?.-

– Sin ninguna duda, Comandante. El capitán me quiere, me tiene. -

Con una inclinación de cabeza, dio un paso atrás para conducirla a la sala.



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