– ¿Por qué diablos no bajas y molestas a Summerset por el desayuno?- Roarke movió el brazo para apartar al gato, que frotaba sus patas y garras, dolorosamente, sobre su pecho.

– Yo iré a buscarlo. Quiero café de todos modos. -

Eva se levantó de la cama, caminó -delgada y desnuda-, al AutoChef del dormitorio.

– Tú me costaste otra, bola de pelo-, murmuró Roarke.

Los ojos bicolores de Galahad brillaron, tal vez divertidos, antes de revolverse en la cama.

Eve programó la cafetera, y como era un día de fiesta, un plato de atún. Cuando el gato se abalanzó sobre el con hambre, programó dos tazas de café fuerte y negro.

– Pensé en bajar para tener un poco de entrenamiento, pero una persona se ocupó de eso ya.- Ella tomó el primer sorbo mientras regresaba a la plataforma y al lecho del tamaño de un lago. -Voy a tomar una ducha.-

– Voy a hacer lo mismo, entonces te puedo agarrar.- Él sonrió mientras le entregaba su café. -Un segundo entrenamiento, debo decir. Muy saludable. Quizá sigamos con un irlandés completo. -

– Tú eres un irlandés completo.-

– Yo estaba pensando en el desayuno, pero puedes tener ambas cosas.-

¿No se veía feliz, y -pensó- deliciosamente descansada? Ese cabello marrón revuelto sobre la cara, los grandes ojos oscuros llenos de diversión. La abolladura pequeña en la barbilla que adoraba se profundizaba un poco cuando sonreía.

Había algo en el momento, pensó, en momentos como este cuando estaban tan en sintonía, que le parecía un milagro.

La policía y el ex-criminal que se reformó, reunían las condiciones necesarias, y era tan normal como la ensalada de papas de día de Acción de Gracias.

Él la estudió por encima del borde de su taza, a través de la bocanada de vapor fragante. -Estoy pensando que deberías usar ese traje con más frecuencia. Es uno de mis favoritas. -

Eve ladeó la cabeza, bebió más café y dijo -Estoy pensando en que quiero una ducha muy larga.-



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