—Bueno, no; no estaba furiosa exactamente. Tampoco es que se haya ido paseando, te lo aseguro. Ha sido algo intermedio; indignación, más bien.

—¿Por algo que hayas dicho?

—Curiosamente, no. No, era indignación relacionada con el trabajo, o furia. ¿Dónde está Craig?

—Ha ido a recoger a Nikki. —Consultó el reloj de pulsera—. Debería estar al caer.

—¿Y cómo está esa preciosa…?

—Bueno —interrumpió Emma—. ¿Qué tal va el programa?

—¿Tienes que preguntarlo? —Fingí sentirme herido—. ¿Es que ya no lo escuchas?

—Me perdisteis como oyente cuando empezasteis a machacar con eso de que solo los criminales deberían tener armas.

—No decíamos eso exactamente.

—Quizá debisteis ser más claros. ¿Qué decíais?

—No me acuerdo —mentí.

—Sí que te acuerdas. Decíais que los criminales deberían ir armados.

—¡Que no! Lo que yo decía era que la idea de que si quitas las armas a la gente normal que acata la ley entonces solo los criminales estarían armados es un argumento idiota para permitir el uso de armas.

—¿Por qué?

—Porque es la gente normal que respeta la ley la que se vuelve loca y entra en un colegio y abre fuego contra los niños de la clase; comparado con eso, los criminales hacen un uso responsable de las armas. Para ellos un arma es una herramienta, algo que tienden a usar contra otros criminales, diría yo, y no contra un gimnasio lleno de niños de menos de ocho años.

—Dijiste que los criminales deberían ir armados, y te estoy citando. Te oí.

—Bueno, pues si lo dije, solo exageraba para conseguir un efecto cómico.

—No creo que sea…

—Probablemente no escuchaste el desarrollo de la idea. Decidimos que únicamente los extrovertidos y los chalados deberían tener armas, criminales o no. Porque siempre son los más tranquilos los que pierden la chaveta. ¿No te habías fijado nunca? Los vecinos, asombrados, dicen siempre lo mismo: era un tipo muy tranquilo, preocupado solo por sus cosas… Así que las armas para los chiflados. Tiene sentido.



10 из 381