Sólo que no exactamente.

Bree le pasó la mano ante los ojos. No parpadeó. Le tocó el brazo. Su piel estaba terriblemente fría. De repente se dio cuenta de que no llevaba más que unos calzoncillos azules. Una excitación sexual recorrió todo su cuerpo mientras ella la maldecía por su inoportunidad. Bree hizo un esfuerzo por ignorar su erección evidente, sus brazos musculosos, el pecho ancho. Pero no pudo ignorar la carne de gallina que tenía a causa del frío.

Estaba helado y ni siquiera había intentado taparse con la manta. Si bien había intentado seducirla parecía haber abandonado su meta. Dormía profundamente sólo que con los ojos abiertos.

No tenía sentido.

Sin embargo, hay ocasiones en que una mujer no necesita tener todos los datos para emprender la acción adecuada.

– Sal de mi cama inmediatamente, Courtland.

Sin dilación, y también sin apresurarse, la mano se levantó y él se puso en pie. Por un segundo, su figura se recortó contra la luz de la ventana y Bree contuvo el aliento.

Su estereotipo de un sonámbulo era que alguien andaba dormido como un robot con los brazos extendidos ante sí. Supuso que Simón era un sonámbulo pero ni era un robot ni era el gélido señor Courtland.

Simplemente era un hombre vulnerable con una expresión apesadumbrada en los ojos y un silencio que hablaba de un aislamiento y una soledad terribles. Su figura casi desnuda se movió en la oscuridad con la fluidez de un predador en la noche, pero Simón no era ningún predador. Cuando salió de la habitación sus pasos carecían de dirección, estaban ciegos y perdidos.

Se lo imaginó rondando por la casa el resto de la noche y a punto estuvo de salir tras él. Pero por una vez en su vida tuvo el sentido común de controlar su impulsividad. Simón había dejado bien claro que no quería tener nada que ver con ella. Si intervenía sólo lograría enfadarle. ¿Caminaría sonámbulo muy a menudo? ¿Y si se hacía daño? ¿Qué clase de tensión hacía que un hombre se levantara durmiendo? ¿No conocía a nadie que pudiera ayudarle? Eran unas preguntas fascinantes de las que nunca sabría la respuesta.



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