– Es comprensible. Tienes otras obligaciones. Nada puedo argumentar contra eso. Si quisieras, entonces, poner a Paige en el caso y supervisar…

– Paige no necesita mi supervisión. Tú te pusiste en contacto con ella con la esperanza de que le interesara el caso porque hay una bruja involucrada en el mismo. La elección de aceptarlo o no es suya.

Todos volvieron los ojos hacia mí. Sentí que me saltaban a la garganta las ansiosas palabras con que aceptaba el compromiso. En aquella habitación no había ni una sola persona a quien Dana MacArthur le importara un ápice. Necesitaba a alguien a su lado, y yo ansiaba ser ese alguien. Pero cerré la boca con doble candado y le di a mi cerebro el tiempo necesario para adelantarse a mi corazón.

Una tragedia y un suceso que había estado a punto de serlo: ambos casos involucraban a chicos prófugos de los empleados de la Camarilla Cortez. ¿Creía yo que estaban relacionados? No. Las calles constituían un lugar duro y violento para los adolescentes. Eso era un hecho. Y yo debía tomar una decisión con toda frialdad. Era necesario que otra persona hiciera justicia a Dana. Si yo aceptaba el caso involucraría a Lucas, aunque sólo fuera por forzarlo a actuar como intermediario entre la Camarilla y yo. Y no era mi intención hacerle eso. De modo que les di las gracias a todos y rechacé la oferta.

Hora de vaciar el minibar

Terminada la reunión, Benicio regresó con nosotros a su oficina para que cogiéramos nuestras bolsas.

– Me gustaría que Troy os acompañara esta noche -dijo Benicio-. Estoy preocupado. Si alguien tiene como blanco a los hijos de quienes integran la Camarilla…

– Hace más de una década que dejé atrás la adolescencia… -replicó Lucas.

– Pero aún eres mi hijo. Conoces a Troy; no molestará en absoluto. Yo sólo… sólo quiero que estéis seguros.



51 из 480