
Había habido muy pocos hombres en su vida, y no había tenido ninguna relación larga.
Bev sonrió.
– Mi sacrificio ha tenido recompensas. A lo largo de los años he ayudado a muchas personas, y eso es un sentimiento magnífico.
– El sexo también puede ser un sentimiento magnífico -dijo, y recordó su patética vida sexual con Lyle-. O eso dicen.
– Nosotros tomamos decisiones en nuestra vida. Y el mantenerme pura por mi don fue una de las mías.
Jill arqueó las cejas.
– Querrás decir casi pura -dijo, bromeando.
– Bueno, ha habido una o dos ocasiones en las que las cosas se me fueron de las manos un poco, pero como no fueron culpa mía, no cuentan.
Jill sonrió.
– Me gustan tus normas. Siempre me han gustado.
– Me alegro. Y ahora ve a cambiarte para la cena. Ah, Gracie llamó por teléfono hace una hora. Le di tu número del despacho. ¿Dio contigo antes de que salieras de allí?
– No -respondió Jill, desilusionada por haberse perdido la llamada-. Voy a llamarla ahora.
Subió a su habitación, se quitó el traje y se puso unos pantalones cortos y una camiseta. Después llamó a Gracie, pero respondió el contestador automático de su amiga. Era una pena. Tenía ganas de hablar con Gracie. Ella siempre sabía cómo poner las cosas en la perspectiva adecuada.
– Mañana -susurró Jill, y comenzó a bajar las escaleras-. Mmm…, huele a lasaña, lo cual quiere decir que has trabajado mucho esta tarde.
– ¿No estaba Gracie en casa?
– No, pero la llamaré mañana. ¿Qué tal te ha ido hoy con Emily? ¿Cómo es?
– Una niña muy mona, aunque está un poco nerviosa por todos los cambios en su vida.
Jill se lavó las manos, se las secó con un trapo de cocina y comenzó a partir un pepino en dados.
– Mac está preocupado por si se llevarán bien.
Bev asintió.
– Ella ha estado viviendo con su madre durante estos dos últimos meses, así que estar con su padre debe de ser extraño para ella. Esa niña tiene mucho dolor dentro, lo siento en ella. Se viste monocromáticamente. Hoy llevaba la camiseta, los pantalones, los calcetines, todo, del mismo color: morado. Y sólo quiere comer cosas que sean del color que lleva puesto.
