
Myron abrió los brazos.
– Aquí estoy para ti, Suzze, veinticuatro horas al día, los siete días de la semana; ya lo sabes.
Estaban en su despacho de Park Avenue, sede de MB Reps. La M mayúscula correspondía a Myron, la B a Bolitar y Reps indicaba que era representante de deportistas, actores y escritores. Se trataba de un nombre literal.
– Sólo dime qué puedo hacer por ti.
Suzze comenzó a caminar por el despacho.
– No sé por dónde empezar. -Myron se disponía a hablar cuando ella levantó la mano-. Si te atreves a decir: «Empieza por el principio», te arrancaré uno de tus testículos.
– ¿Sólo uno?
– Ahora estás comprometido. Pienso en tu pobre prometida.
Suzze aumentó la velocidad e intensidad de sus pasos hasta tal punto que una pequeña parte de Myron temió que comenzase a parir allí mismo, en su despacho recién acabado de reformar.
– Estoo… la alfombra -dijo Myron-. Es nueva.
Ella frunció el entrecejo, siguió caminando un poco más y comenzó a morderse las uñas, demasiado pulidas.
– ¿Suzze?
Ella se detuvo. Sus miradas se encontraron.
– Dímelo -dijo él.
– ¿Recuerdas cuando nos conocimos?
Myron asintió. Hacía sólo unos pocos meses que había salido de la Facultad de Derecho y acababa de poner en marcha su empresa. Entonces, en sus comienzos, MB Reps, era conocido como MB Sport Reps. Se llamaba así porque al principio Myron sólo representaba a deportistas. Cuando empezó a representar a actores, escritores y otros profesionales del campo de las artes y las celebridades, quitó el Sports del nombre de la empresa, y éste se quedó en MB Reps. De nuevo, la preferencia por lo literal.
