
La universidad Northwestern, el alma máter de ella y de Phillip, a media Norteamérica de distancia. ¿Por qué Katy no habría elegido la universidad local? ¿Para alejarse de una madre que durante el último año no había sido una compañera demasiado alegre?
Maggie sintió un nudo de lágrimas en la garganta y se apartó, decidida a terminar el día sin desmoronarse. En su dormitorio, evitó mirar la cama de dos plazas y los recuerdos que le traía. Se dirigió directamente al guardarropa espejado, abrió una puerta corrediza, sacó el buzo de Seahawks de Phillip y regresó a la habitación de Katy para enterrarlo en una de las bolsas de ropa descartada.
De regreso en su habitación, se puso un conjunto deportivo rojo y blanco que le quedaba grande, luego marchó al baño adyacente. Buscó un pequeño pote de maquillaje y comenzó a aplicárselo sobre los círculos negros debajo de los ojos.
En la mitad de la operación, volvieron a aflorar las lágrimas y Maggie dejó caer la mano. ¿A quién trataba de engañar? Parecía un espantapájaros cuarentón. Desde la muerte de Phillip había disminuido dos talles de ropa, un talle de corpiño y su pelo castaño había perdido el brillo porque ya no se alimentaba bien. No se preocupaba por cocinar ni por regresar al trabajo ni por limpiar la casa ni por vestirse decentemente. Hacía las cosas por obligación y porque no quería terminar como Tammi.
