– Entiendo. ¿Es que iba a salir con otro hombre? ¿Cómo es que le ha fallado en el último momento?

– Porque… porque tuvimos una discusión.

– ¿Quién dejó a quién?

– Nos separamos por mutuo consentimiento -repuso tensa.

– ¿Quiere decir que fue él quien la dejó plantada?

– Yo no he dicho tal cosa.

– ¿Estará él allí esta noche?

– Puede que sí.

– Entonces será mejor que me diga su nombre, sólo por si acaso.

– David Conner -respondió, incómoda.

– ¿Ya ha decidido cómo nos conocimos usted y yo?

– No, no sé… ya se me ocurrirá algo -repuso distraída, ya que se estaba deprimiendo por momentos.

– Ya estamos cerca de la plaza Trafalgar. Guíeme.

– Vamos a Catesby, donde la Cámara de Comercio de Londres celebra su cena de gala. ¡Cuidado!

– ¡Perdón! Se me ha escurrido la mano del volante -se apresuró a decir Steven, aunque en realidad se había llevado una desagradable sorpresa. Allí habría mucha gente que lo reconocería. Tomó una rápida decisión-: Será mejor que lo sepa. Mi verdadero nombre no es Mike Harker.

– ¿Quiere decir que es su nombre artístico?

– No, yo… no importa. Me llamo Steven Leary. Ya casi hemos llegado. Rápido, dígame algo sobre usted.

– Me llamo Jennifer Norton. Soy la nieta de Barney Norton, de Distribuciones Norton.

– ¿Distribuciones Norton? -repitió Steven-. ¿De camiones y almacenes?

– Sí -respondió, sorprendida de que conociera su empresa-. Está entre las mejores empresas de su sector, y nos estamos ampliando rápidamente por Europa. Pero creo que eso no tiene por qué saberlo…

– Sí, no diga nada que sea demasiado complicado para mí -repuso con ironía-. Mi única neurona no alcanzaría a comprenderlo.

– Gire por la siguiente calle a la derecha, y encontrará el aparcamiento.

Steven apagó el motor, pero cuando ella se disponía a salir, le ordenó que se detuviera:



11 из 132