– ¿Qué te pasa? -le preguntó-. ¿No quieres que me venga a vivir contigo? Creía que te gustaría porque así podría cuidarte mejor.

– No se trata de eso -sollozó ella-. Bueno, sí que lo es. ¡Claro que me gustaría! Siempre he querido que te vengas a vivir conmigo o que me pidieras a mí que me fuera a vivir a tu casa. Pero no lo has hecho por mí, sino por el bebé.

Saxon la miró y, con los pulgares, le secó las lágrimas. Tenía el ceño fruncido.

– Por supuesto que lo hago por ti -dijo-. Al bebé no lo conozco. Diablos, ¡pero si aún no he visto evidencia alguna de que exista! No quiero que estés sola más de lo necesario. ¿Has ido ya al médico?

Anna sorbió por la nariz y se limpió los ojos.

– Sí. De hecho no me había dado cuenta de que estaba embarazada hasta que fui a ver al médico. Fui porque mi último periodo fue simplemente una mancha y el anterior muy ligero. Casi no he tenido síntomas.

– ¿Eso es normal?

– Eso parece. El médico me dijo que todo está bien y que algunas mujeres manchan un poco durante los primeros meses y que otras no, al igual que algunas tienen náuseas por las mañanas y otras no. De lo que sí me he dado cuenta es de que me canso mucho y que tengo mucho sueño y de que tengo muchas ganas de llorar.

Saxon pareció aliviado.

– ¿Quieres decir que estás llorando por el bebé?

– No, estoy llorando por ti…

– Pues no lo hagas -dijo Saxon, estrechándola entre los brazos y dándole un beso en la frente-. No me gusta que llores.

Saxon no podía saber lo agradable que le resultaba a Anna que la abrazara y mimara de aquella manera, lo mucho que lo había añorado. Ella tampoco había recibido mucho amor a lo largo de su vida aunque jamás había sufrido las brutalidades a las que Saxon se había visto expuesto. Su sueño más deseado había sido tener un hogar con él, un hogar como el de todo el mundo, con la dulce seguridad de la rutina y de saber que él iba a volver a casa todos los días. En sus sueños, él siempre la había abrazado y le había dicho lo mucho que la quería, mientras que en la realidad, Saxon se había limitado a ofrecerle intimidad física y un desierto emocional.



39 из 70