– En ese caso, será mejor que empecemos inmediatamente -susurró tomándola entre sus brazos.

Capítulo Uno

Dos años más tarde…

Anna oyó que él metía la llave en la puerta y se sentó más erguida en el sofá. De repente, el corazón empezó a latirle con fuerza. Había regresado un día antes de lo que él le había dicho. Jamás la llamaba cuando se marchaba de viaje porque eso se parecería demasiado al hecho de reconocer que había una relación entre ellos. Tal y como él había insistido, dos años después, seguían viviendo en residencias separadas. Él aún tenía que marcharse a su casa todas las mañanas para cambiarse de ropa antes de ir a trabajar.

Anna no echó a correr para arrojarse en sus brazos. Aquello era también algo que hacía que Saxon se sintiera incómodo. Anna ya conocía muy bien al hombre del que estaba enamorada. Él no aceptaba nada que representara cariño, pero Anna no sabía por qué. Saxon se cuidaba mucho de que jamás pareciera que se daba prisa por estar con ella. No tenía un apodo cariñoso para ella y jamás le dedicaba caricias ligeras o casuales. Nunca le susurraba palabras de amor ni siquiera en el punto culminante del coito más apasionado. Lo que Saxon le decía a Anna en la cama eran palabras que expresaban su necesidad y su excitación sexual, siempre pronunciadas con voz ronca y tensa.

Sin embargo, era un amante sensual y generoso. A Anna le encantaba hacer el amor con él, no sólo por la satisfacción que siempre le proporcionaba, sino también porque, bajo el disfraz del deseo físico, Anna podía entregarle todo el afecto que Saxon jamás aceptaba fuera de la cama.



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