
Quiero decir que, la verdad, no resulta muy agradable saber que vas por ahí soltando un chorro viscoso y sanguinolento por la entrepierna, y teniendo que preocuparte de si llevas o no tampax en el bolso, no sea que de repente te encuentres en mitad de una fiesta y veas que estás poniendo perdido uno de tus mejores pantalones. Por no hablar de los calambres, y los dolores, y el mal genio del síndrome premenstrual y todas esas cosas. ¿Y cuando te siguen los perros por la calle porque hueles igual que una perra en celo? Recuerdo que una vez un perro callejero se puso pesadísimo en la parada del autobús intentando montarme. Del pito le salía una cosa rosa, brillante. Yo entonces era muy jovencita y me quería morir de vergüenza. Intenté ahuyentarlo dándole con el paraguas, pero nada, parece que eso lo ponía más. No sé, quizá fuese un perro masoca. Qué cosas. 0 sea que, lo que es por mí, pues nada, no tengo la regla y encantada de la vida. Pero mi ginecóloga no opinó lo mismo y me obligó a embarcarme en una epopeya de laboratorios y hospitales que me hicieran recuperar mi conexión de sangre con el mundo.
Primeras pruebas: análisis de sangre y ecografía. Al principio la doctora no vio nada raro, y decidió que todo el problema se debía al estrés. Me sonó un poco ridículo. Yo no soy más que una camarera, y las camareras no sufrimos de estrés. Y ojo, que me mola ser una camarera y no veo nada de malo en ello por mucho que mis hermanas se empeñen en decir que debería dedicarme a algo más serio. Por lo general les respondo que si pudiera ya lo haría, que no soy tonta. Y tengo que dejar claro que, al contrario de lo que la mayoría de la gente cree, lo de ser camarera en un bar de moda no quiere decir que sea idiota, no señor, que así tengo mas tiempo para leer o para acabar mi tesis que si me dedicara a otra cosa, y de momento estoy muy a gusto con mi trabajo, aunque no tenga seguridad social ni contrato fijo ni estabilidad de ningún tipo, ni esos detalles que tanto valoran mis hermanas. Pero, qué coño, es un trabajo, y me da para vivir, que es lo importante.