
Ahora se le acercaba lentamente.
Solía estar en mejores condiciones físicas que Nova, pero la velocidad de la chica se vio incrementada por la adrenalina y el miedo. Continuaba corriendo en la parte de la calle Göt que las anteriores generaciones llamaban Cuesta de los Borrachos. El nombre seguía siendo de lo más adecuado, pero un lunes y a aquellas horas de la noche los bares estaban vacíos y la calle desierta. Sólo las centenarias casas eran testigo de la huida de Nova. Estaban mudas a lo largo de la calle, así como los letreros de hierro y los grandes escaparates.
Nova llevaba la mochila colgada de un hombro y, aunque la sujetaba con una mano casi agarrotada, se mecía de un lado a otro. Justo cuando el hombre se disponía a agarrársela para pararla, ella oyó los pasos que la seguían y se echó hacia adelante para evitar ser apresada.
Tropezó y se cayó.
Las palmas de las manos le escocían.
Se encogió como una pelota e intentó protegerse con los brazos aleteando sobre la cabeza. El hombre, que era bastante más fuerte que ella, consiguió sujetarlos aunque recibió más de un golpe en el intento. Cuando Nova notó que la habían sujetado por las muñecas, empezó a sacar toda la angustia que sentía gritando.
– Nova, cállate, vale ya -le susurró el hombre mientras la sacudía.
Fue entonces cuando se dio cuenta de quién era.
Aquella voz suave pertenecía a Arvid. Sus gafas estaban torcidas y su rala barba bañada de sudor. Arvid tenía la misión de vigilar el portal mientras Nova se encontrara dentro de la vivienda. Se había olvidado por completo de su existencia. Lo único que pensó fue en llegar hasta las seguras paredes del local. Los gritos se volvieron un llanto desenfrenado.
– ¿Qué ha ocurrido? -preguntó Arvid intranquilo-. ¿Te han descubierto?
Todos los intentos de Nova para formular palabra se convertían en sollozos. Arvid la ayudó a ponerse en pie. Dos mujeres de unos treinta años aparecieron en la cuesta y miraron enojadas a Arvid, pensando que tenía la culpa del llanto de Nova. Una incluso llegó a preguntarle a Nova cuando pasaban por su lado:
