Cuando se encontró con sus ojos grandes, ella tragó. La perceptiva pequeña sub había captado las nefastas intenciones del Dom.

Le sostuvo la mirada durante un minuto. ¿Cómo se verían esos ojos cuando estuvieran brillantes por la pasión e inconscientes por la necesidad? Infierno, no tendría que sentir interés por doblegarla, amarrarla en el cepo y… recorrió con la mirada la parte del sexo anal del formulario. Ninguna experiencia anterior, pero había tildado el casillero “Dispuesta a intentar al menos una vez”. Sí, él disfrutaría enseñándole el disfrute del juego anal.

Si ella se quedara. Los votos no estaban decididos por eso todavía.

Sólo Doms. Así que no era bisexual. Eso decepcionaría a Olivia. A continuación recorrió con un dedo bajando a las preguntas referidas al dolor. Aparentemente la chica no era una masoquista como Deborah.

– Definitivamente no quieres ser flagelada, perforada, cortada ni golpeada. -Ella se tensó con sólo escuchar las palabras y negó con la cabeza.

– No te oí.

Se aclaró la voz.

– No, Señor.

– No te sientes segura sobre los azotes, los latigazos suaves y las palas. -Esas largas piernas parecían diseñadas para un látigo. ¿Lloraría o gemiría? Si la tuviera bajo su mando, no le daría la oportunidad de esconder sus respuestas. La miró atentamente-. Conseguirás poner a prueba algo de eso durante tu permanencia con nosotros.

Sus labios temblaron.

– Sí, Señor. -Su voz salió como un susurro.

Él sofocó una sonrisa. ¿Teniendo cada vez más problemas para permanecer desafectada, pequeña sub?

– Estás cómoda con el bondage, según parece. Y no has descartado el sexo, ¿correcto? -Sus mejillas se encendieron, y su espalda se enderezó.

– Correcto, -dijo en una voz tan afilada que podría haberlo cortado por la mitad.



9 из 252