A pesar de no haberla visto nunca, la conocía bastante bien. Contribuía generosamente a su mantenimiento. Tenía una cuenta abierta en la mejor juguetería de Londres, y por Navidad y el día del cumpleaños de su hija siempre llamaba para que le enviaran los regalos más adecuados para una niña de su edad. Dos veces al año recibía una carta de Pippa agradeciéndole los regalos, dándole noticias de Josie y, a veces, enviándole fotografías. Según iba creciendo, se iba pareciendo más a su madre. Pero de alguna manera siempre le había parecido una persona irreal, hasta el día, hacía precisamente un año, en que recibió un mensaje personal de la niña: «Soy Josie. Tengo nueve años. ¿Eres mi papá? Mami dice que sí. Josie».

Cuando se recuperó de la impresión, Luke le respondió afirmativamente y esperó. No tardó en llegarle la respuesta. Y cuando le preguntó cómo había localizado su página Web, ella le contestó que estuvo navegando por Internet hasta que la encontró. Sola, ya que Pippa era muy torpe con los ordenadores. Su iniciativa y autonomía encantó a Luke: aquello era exactamente lo que él habría hecho a su misma edad, si las páginas Web hubieran existido por aquellos días. A partir de entonces iniciaron una correspondencia amena, salpicada de bromas. Recientemente había recibido una gran fotografía de madre e hija, sentadas la una al lado de la otra, sonrientes. Guiado por un impulso, Luke abrió el cajón donde guardaba la foto, la abrió y sonrió. Al pie podía leerse: Te queremos, papá. Pippa y Josie. Las dos últimas palabras estaban escritas con una letra grande, infantil. «¡Esa es mi chica!», exclamó para sus adentros.

Ya se disponía a guardar la fotografía cuando de pronto se detuvo para mirarla con mayor detenimiento, estudiando sus rostros y la frase escrita. Una idea empezó a germinar en su mente. Una idea, más que ingeniosa, retorcida. Colocó la foto en un lugar destacado de su escritorio. El más destacado, de manera que resultara imposible que pasara desapercibida. Su ángel de la guarda había acudido nuevamente en su recate.



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