
En unos segundos, el pub vibraba con la clase de música por la que tanta gente pagaba dinero por escuchar en una sala de conciertos; el violín, la flauta y el tamboril irlandés se mezclaban sacudiendo los cristales de las ventanas. La gente empezó a mover los pies al ritmo, dando palmas y algunos cantando antiguas canciones folklóricas irlandesas.
Una canción se convertía en otra, pasando de la música ligera a las baladas y Jefferson, que observaba a la gente con el ojo de un cineasta, supo que tendría que incluir aquella escena en su película. Tendría que hablar con el director sobre los hermanos Flanagan, que tenían un talento asombroso. Tal vez podría hacer realidad más de un sueño en aquel pueblo, pensó.
Cuando por fin consiguiera que Maura firmase el contrato. Jefferson la miró entonces y se quedó sin aliento. Se había dado cuenta de lo guapa que era desde el primer día, pero a la luz de la vela que había sobre la mesa, en un jarroncito de cristal, parecía casi etérea. Lo cual era ridículo porque la había visto agarrar a una oveja de casi cien kilos y tirarla al suelo, de modo que frágil no era. Sin embargo, empezaba a verla de otra forma… una forma que hacía que su cuerpo se pusiera particularmente tenso en ciertas zonas. Debería estar acostumbrado, pensó. Llevaba allí casi una semana, con su cuerpo en un constante estado de alerta que lo estaba volviendo loco. Tal vez debería dejar de ser tan amable y sencillamente seducir a Maura.
Entonces, de repente, una chica entró en el pub y se sentó a su mesa, empujando un poco a Maura.
– ¡Sopa! -exclamó Cara Donohue-. Qué bien, estoy muerta de hambre.
– Pide una, pesada -protestó Maura, riendo.
– No me hace falta, tengo la tuya. ¿La has convencido ya para que firme, Jefferson?
– No, aún no -contestó él.
Cara Donohue era más alta y más delgada que Maura, con el pelo corto y unos brillantes ojos azules que parecían dispuestos a comerse el mundo. Tenía cuatro años menos que su hermana y era dos veces más abierta y, sin embargo, Jefferson no sentía ninguna atracción por ella.
