Una mano caliente y una mano fría. Decidió moverlas, para ver si variaba la temperatura y, un siglo después, empezó el movimiento. Trató de apretar los puños y consiguió mover un poco los dedos. Pero fue suficiente: la mano caliente se sintió envuelta en más calor y una suave presión por encima y por debajo. Oyó una voz, una voz que sabía familiar pero no pudo reconocer. ¿Por qué aquella voz le hablaba en italiano? ¿O era chino? Entendía lo que le decía, pero no recordaba en qué lengua. Volvió a mover la mano. Qué agradable era aquel calor que había respondido a su primer movimiento. Probó otra vez y oyó la voz y sintió el calor. Oh, parecía mágico. Había palabras que podía comprender, y calor, y una parte de su cuerpo que estaba libre de dolor. Reconfortada por esta sensación, volvió a dormirse.

Finalmente, recobró el conocimiento y descubrió por qué una mano estaba caliente y la otra fría.

– Flavia -dijo con una voz casi inaudible.

La presión de la mano aumentó. Y el calor.

– Estoy aquí -dijo Flavia, y su voz sonó muy cerca.

Sin explicarse por qué, Brett sabía que no podía volver la cabeza para hablar con su amiga ni para mirarla. Trató de sonreír, de decir algo, pero una fuerza extraña le mantenía la boca cerrada, le impedía abrirla. Trató de gritar o de pedir socorro, pero la fuerza invisible no le dejaba abrir la boca.

– No trates de hablar, Brett -dijo Flavia, aumentando la presión de la mano-. No muevas la boca. Está atada con un alambre. Tienes una fisura en el maxilar. No hables. Todo va bien. Pronto te sentirás mejor.

Era muy difícil entender todas aquellas palabras. Pero el peso de la mano de Flavia era suficiente, el sonido de su voz bastaba para calmarla.

Cuando despertó estaba totalmente consciente. Aún le costaba bastante abrir el ojo, pero lo consiguió, aunque el otro permaneció cerrado. Suspiró de alivio al comprobar que ya no necesitaba recurrir a la astucia para burlar a su cuerpo. Paseó la mirada por la habitación y vio a Flavia dormida en la silla, con la boca abierta, la cabeza hacia atrás y los brazos colgando a cada lado del cuerpo, en actitud de abandono total.



14 из 252