
La lista debió de parecerle rara a la técnico. No hizo ningún comentario mientras Codi le daba instrucciones, pero cuando empezó a rellenar el formulario le miró varias veces de reojo.
— No me las doy de intelectual, los necesito por mi trabajo — dijo Codi, y comprendió con desagrado que acababa de cometer el mismo error por segunda vez—. Soy periodista — aclaró—. Me paso la vida hablando.
No se avergonzaba de lo que hacía, todo lo contrario: se consideraba una de esas personas afortunadas que habían convertido su pasión en el medio de ganarse la vida. Pero demasiada gente asociaba su profesión con el glamour de las noticias sensacionalistas, y eso le molestaba. Los comentarios que escuchaba eran siempre los mismos, demasiado repetitivos para su gusto. ¿Periodista? ¡Qué interesante! ¿Qué cosas suele hacer? Debe de conocer a mucha gente famosa. Debe de viajar un montón…
—¿Con qué proveedores trabajáis? — preguntó para cambiar de tema.
— Los tenemos todos.
—¿Cuál soléis aconsejar?
— Depende de las necesidades del cliente.
—¿Y de la comisión? — La muchacha negó con la cabeza, pero Codi notó que sonreía—. Puede decírmelo, sólo soy periodista en horario laboral.
— Estamos en horario laboral — repuso ella. Codi se rió.
— Su secreto estará a salvo conmigo.
— Todos los proveedores nos pagan una comisión similar. Magnum Air y Resonance, siendo los principales, hacen aportaciones extra, pero poco importa. La gente viene sabiendo lo que quiere. No nos dedicamos a hacerles cambiar de opinión… ¿Sabe lo que nos piden mucho últimamente? Ambientes musicales. Es la última moda. ¿Ha oído hablar de ellos?
— No.
— Pues está en boca de todos. No es ningún canal ni estilo concreto. Es una musiquita de fondo que gusta a todos. Está pero como si no estuviera, ya me entiende. Dicen que es relajante y que aumenta el rendimiento.
