La maravillaba la gracia con que se movía su madre entre ellos, metida en susurrantes crespones, todo de última moda, por supuesto: parecía infatigable, con un encanto y una sonrisa un tanto crispados, tal vez, pero siempre presentes. Lady Ann siempre sabía lo que había que hacer, y lo hacía ala perfección Sólo Suzanne Talgarth, la mejor amiga de Arabella desde la primera infancia, la había llevado aparte y, sin decir palabra, la había abrazado con fuerza.

Arabella se detuvo un momento para escuchar el croar lastimoso de una rana solitaria, oculta a su vista en medio de los espesos cañaverales. Al inclinarse con un gracioso revuelo de faldas negras, alcanzó a ver un retazo de negro, cosa insólita en medio de infinitos matices de verde, entre un grupo de juncos, pero a corta distancia de ella. Olvidó a la rana, y con el entrecejo fruncido, avanzó lenta y silenciosamente.

Apartó con cuidado un grupo de tallos, y se topó con un hombre dormido, tendido de espaldas cuan largo era, los brazos detrás de la cabeza. N9 llevaba abrigo, sólo unos pantalones blancos, botas altas del mismo color, y una camisa de linón blanco con chorrera, suelta y abierta en el cuello. Observó con más atención el rostro calmo, despojado de expresión en el sueño, y retrocedió, ahogando un grito de sorpresa. Tan asombroso resultaba el parecido, que era como si estuviese mirándose a sí misma en el espejo. Llevaba muy corto sobre la frente lisa el rizado cabello negro. Las características cejas negras se elevaban en un arco orgulloso, y bajaban con suavidad hacia las sienes. La boca era plena, como la de ella, y los pómulos altos destacaban la recta nariz romana. La barbilla era firme, y denotaba tozudez. Estaba segura de que dilataba las fosas nasales cuando se enfadaba. Ella tenía hoyuelos, y se preguntó si a él también se le formarían cuando sonreía. No, parecía un hombre demasiado severo para tener algo tan voluble. Naturalmente, a ella tampoco le sentaban bien los hoyuelos. Nunca había albergado la idea de que ella fuese hermosa, pero al mirarlo lo creyó el hombre más hermoso que hubiese visto jamás.



17 из 329