Recién se dio vuelta al llegar a las primeras sombrillas y cuando estaba lo suficientemente lejos como para no ver nada. Sólo el hotel, que ya no se veía rosa desde allí. No precisamente.

Subió hacia la escuálida avenida costanera entre dos filas de carpas arremangadas y se sentó en la escalera de entrada al balneario a limpiarse innecesariamente los pies. El tiempo había desmejorado rápido. El cielo y el mar habían optado por el gris y un viento ya hinchapelotas levantaba arena y dispersaba pescadores sin fe, familias llenas de chicos mojados y gritones.

Recorrió la calle principal -tres cuadras de asfalto resquebrajado- buscando datos, entrando a inmobiliarias, comprando tarjetas cursis con improbables delfines recortados junto al perfil del hotel. La oficina de la Secretaría de Turismo estaba cerrada pero vio a través del vidrio algún folleto que, debidamente estirado, constituiría el cuerpo principal de la nota.

Se apartó del asfalto y anduvo un poco al azar por las trasversales, alejándose de la playa, volviendo, agotando las posibilidades de un juego simple, el ludo, las esquinitas.

De pronto comenzó a sonar una música estridente y vieja que no conocía. Era algo de Los Santos o Los Tres Sudamericanos, muy golpeado y prematura o justamente envejecido, que salía del parlante de una camioneta estacionada frente a la arcada del Club Atlético El Trinquete. Los pibes comenzaron a rodear el vehículo y cuando había cinco o seis que se distribuían entre los guardabarros y la caja, cesó la música. Un morocho sin camisa, engominado y picado de viruela, agarró el micrófono mientras apoyaba el papel en el volante, y después de algunos zumbidos comenzó:

– Esta noche, a las 21.30 horas, en el natatorio del Club Atlético El Trinquete, dará comienzo un evento deportivo de significación mundial. El famoso raidista y nadador de aguas abiertas argentino Eliseo “Mojarrita” Gómez, poseedor del récord sudamericano de permanencia en el agua, intentará superar la marca mundial en poder del alemán Karl Burger…



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