
Encontró a los cachorritos muriéndose, sus cuerpos rotos retorciéndose a través del suelo empapado de sangre, intentando encontrar a sus madres. No pudo soportar perderlos, a su única familia, su único contacto con el calor y el cariño, y los había alimentado con su sangre de pura desesperación por mantenerlos vivos. Sangre Cárpata. Caliente y curativa. Había permanecido en la guarida con ellos, alejada de la luz del día, casi muriendo de hambre. Forzada, otra vez por desesperación a tomar pequeñas cantidades de sangre de ellos para mantenerse viva. No se había dado cuenta de que estaba haciendo intercambios de sangre, hasta que el más grande y más dominante de los cachorros experimentó el cambio.
Los cachorros habían retenido los ojos azules mientras crecían, la sangre cárpata les proporcionaba capacidad para cambiar. Su habilidad para comunicarse con Ivory los había salvado, dándoles la función psíquica mental necesaria para sobrevivir a la conversión. Como Ivory, habían resultado heridos miles de veces en la batalla, pero durante el último siglo habían aprendido a derribar exitosamente a un vampiro, los siete trabajando como un equipo.
Ella yacía en la nieve, recobrando el aliento, permitiendo que su cuerpo absorbiera el dolor de sus heridas. La del cuello latía y ardía, sabía que tenía que limpiarla inmediatamente. Era insensible al frío, como todos los Cárpatos. Su raza era tan vieja como el tiempo, casi inmortal como había descubierto, para su horror, cuando el hijo del Príncipe la había entregado a los vampiros en su propio beneficio. Nunca había conocido tal agonía, tal batalla interminable, profundamente en la tierra mientras los años pasaban y su cuerpo se negaba a morir.
Debía haber proferido algún sonido, aunque no se oyó a sí misma. Pensó que su grito era silencioso, pero los lobos se apretaron más cerca, intentando consolarla, y la manada natural detrás del escudo hizo suyo el lamento. Mirando al cielo nocturno permitió que sus lobos la apaciguaran, su amor y devoción eran un bálsamo siempre que pensaba demasiado en su vida anterior. El tiempo se arrastraba hacia adelante. Este momento del día era un enemigo tanto como el vampiro. Tenía que apresurarse a llegar a su guarida y todavía había mucho que hacer antes del alba.
